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Mesa Redonda en Getxo

"La liberalización de los mercados y el desarrollo de los pueblos"Euskaraz

G.D.

ZABALKETA organizó una mesa redonda para analizar desde visiones de desarrollo diferentes, los efectos de la liberalización de los mercados en las economías más débiles.Mesa de Ponentes y  Moderación

Bajo la dirección de Amaia Goikoetxea, vicepresidenta de la Asociación de Periodistas Vascos, dos ponentes de lujo debatieron durante casi dos horas en el Aula de Cultura de Getxo aportando datos y opiniones.

Alfonso Dubois, profesor de Economía aplicada de la UPV y miembro del Consejo de dirección de Hegoa, intervino en primer lugar explicando cómo la evidencia histórica demuestra que ningún país ha conseguido sus actuales cuotas de desarrollo con lo que actualmente se entiende por "políticas de libre comercio y crecimiento económico", sino que todas las economías requieren pasar por un periodo de fortalecimiento interno de su economía y de sus instituciones.

Ignacio Marco-Gardoqui, reconocido economista y abogado, defendió que el proceso de liberalización y globalización es imparable y que tiene efectos beneficiosos sobre el conjunto de la población. En este sentido, su respuesta para el desarrollo apuesta por incrementar la facilidad para el comercio, aumentar la libertad comercial y lograr una mayor estabilidad cambiaria de las monedas, lo que favorece los intercambios comerciales internacionales.Personas asistentes a la sesión.

Una nutrida asistencia siguió con detalle las intervenciones. Las numerosas preguntas efectuadas al final de las exposiciones dieron prueba del enorme interés del tema elegido.

Con esta sesión ZABALKETA pretende iniciar una serie de mesas sobre temas de actualidad que afecten al problema del desarrollo, facilitando al oyente claves para entender los diferentes argumentos que se dan sobre esos asuntos y oyendo puntos de vista diferentes sobre los mismos.

Gaztelueta al día, pág. 28, Junio 2007

Resumen de las Ponencias

Como organizadores del acto, desde Zabalketa queremos hacer una síntesis de los puntos de encuentro entre nuestros invitados. Y es que bajo la apariencia de una postura polarizada liberalización-intervención, ambos ponentes, pese a discutir con vehemencia en algunos momentos, demostraron que sus posturas, una vez matizadas, no eran tan opuestas como podía suponerse.

Sobre el fenómeno de la globalización y la liberalización

La conocida frase de que globalización y liberalización son inevitables, entendemos que en el fondo es aceptada por ambos. La cuestión es si lo que nos venden como globalización es la única globalización posible; y si la liberalización se da de verdad. A este respecto Alfonso Dubois fue especialmente crítico, denunciando el doble rasero de los países desarrollados que han venido defendiendo una falsa liberalización, abriendo el comercio a los productos que les interesa exportar y cerrándolo a los que no les interesa importar, condenando con ello a la pobreza a los países en vías de desarrollo.

Frente a esta postura, Marco-Gardoqui destacó que, querámoslo o no, la globalización es imparable por varios factores, entre los que destacó:

- La mayor facilidad para el comercio debido a mejores comunicaciones, menores costes de los transportes y un aumento cualitativo de las comunicaciones inmateriales (Internet).
- Aumento de la libertad de comercio (eliminación de aranceles y cupos, disminución de los sistemas de protección de los mercados nacionales, etc.)
- Mayor estabilidad cambiaria de las monedas, lo que favorece los intercambios comerciales internacionales.

Esta globalización está siendo en general positiva, citando varios ejemplos entre los que destacan el caso de China, y el propio caso español, que pese a los miedos iniciales, ha sacado una gran ventaja de la liberalización que supuso en su momento la entrada en la Comunidad Económica Europea, hoy Unión Europea.

Sin embargo, y aquí está el punto de convergencia con la postura de Dubois, reconoció que este proceso de globalización no es uniforme ni equitativo, por eso no todos los países ni todas las personas resultan beneficiadas; y está dando lugar a un problema social, ya que crea diferencias entre los trabajadores y trabajadoras de las empresas y/o sectores que padecen los rigores de la globalización y los trabajadores y trabajadoras de las que no los padecen.

Llegados a este punto, ambos ponentes parecen estar de acuerdo en que el modelo de globalización que se está siguiendo es mejorable, pero ¿cómo?

Necesidad de corregir el proceso de globalización

Alfonso Dubois, frente a las numerosas injusticias del modelo imperante de globalización, utilizó la expresión “globalización social-demócrata” para ilustrar un modelo que no busque sólo el crecimiento económico, sino que sin desatender ese crecimiento, ponga lo humano y lo social por encima del mercado.

Ignacio Marco-Gardoqui, que dejó claro que el sistema tiene fallos, defendió, que pese a esos fallos, el modelo capitalista occidental es el menos malo de los conocidos; el que produce “una tarta más grande” con independencia de cómo se reparta; por lo que abogó por mantenerlo, pero aceptando la necesidad de mejorarlo para que ese reparto sea más justo. ¿Cómo hacerlo? Estuvo de acuerdo en que el mercado, dejado a su libre albedrío, puede producir situaciones injustas, y admitió la necesidad de una cierta intervención, pero siempre con cuidado, y es que si el mercado puede equivocarse, la persona o personas que decidan intervenirlo, también pueden equivocarse, como lo demuestran numerosos ejemplos en la historia de las economías planificadas. En resumen, frente a la “globalización social-demócrata” de Dubois, Marco-Gardoqui pareció apostar, no por el mercado puro, sino por un mercado intervenido con prudencia para defender en el fondo los mismos principios humanos y sociales invocados por su compañero en el debate, pero en el que sea la intervención la excepción que ha de justificarse en cada caso y no al revés.

Perspectivas de futuro

En cuanto al futuro, especialmente en lo que más nos atañe en Zabalketa –el problema del desarrollo- es donde probablemente afloraron más diferencias.

Ignacio Marco-Gardoqui, que concibe el mercado y su liberalización como el entorno de libertad en el que las personas pueden tomar y ejercer decisiones, tiene una gran confianza en la inteligencia y la capacidad de cada una de ellas para decidir con acierto, y ve en la liberalización sobre todo una oportunidad para los más pobres. En todo caso, pueden verse perjudicados los más favorecidos –nosotros, es decir, las personas de los países llamados desarrollados- acostumbrados a unas facilidades y un nivel de vida que tenemos que aceptar que perderemos por un aumento de la competencia, si no somos capaces de justificarlas con una mayor calidad o cantidad de trabajo.

Ante este optimismo antropológico, Dubois se mostró más escéptico y manifestó sus dudas sobre que la mera liberalización ayude a los países menos favorecidos a salir de la pobreza si no se les permite pasar por una fase inicial de proteccionismo y fortalecimiento interno como la que ayudó a los países ricos a llegar preparados a la liberalización.

Ambos ponentes coincidieron en que actualmente, con las negociaciones de la llamada “Ronda Doha” de la Organización Mundial de Comercio (OMC) prácticamente fracasadas, nos enfrentamos con la sustitución de un acuerdo global en el marco de propia OMC por una tupida red de acuerdos bilaterales, que presumiblemente van a dar aun más poder a los países ricos y menos posibilidades a los países pobres para alcanzar unas reglas de juego razonablemente justas. En este aspecto ambos parecen compartir un cierto pesimismo.

Esperamos, con estas notas, haber reflejado el alto grado de interés que tuvo la mesa redonda, que se puso de manifiesto en la gran participación del público, haciendo que el turno de preguntas se extendiera durante largo tiempo, manteniendo el debate vivo durante las dos horas que duró la sesión. Confiamos en que ese debate alimente un proceso más profundo de análisis y reflexión entre todas las personas que asistimos al acto, con lo que habríamos cumplido el objetivo de contribuir, aunque sea modestamente, a que la sociedad se enfrente con estos y otros problemas ligados al desarrollo de manera reflexiva e informada, y que todo ello nos estimule como organizadores a dar continuidad a este tipo de encuentros.


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